Si retrodemos en el tiempo, este simpatico niño fue modelo, participaba en el coro y actuaba en obras de teatro de la escuela. ¿De quién hablamos?
Nada menos que el bombón de Ricky Martin. El cantante puertoriqueño que hace delirar por sus movimientos al bailar y su escultural cuerpo abdomen marcado y tatuajes.
Ha pasado más de 30 años para que esos ojos estraviados de bebé se convirtieran en esa matadora mirada.
